Orientación y contenidos del proyecto

Siguiendo el desarrollo tanto físico como cognitivo y afectivo, en Quart Creixent queremos respetar el ritmo individual de cada niñ@, favoreciendo la posibilidad de tener iniciativas autónomas, de movimiento libre y juego independiente, sin la necesidad de la intervención directa de un adulto, sin anticiparnos, sin prisas, sin esperar el siguiente paso sinó gozando de cada uno de ellos.

 

         “porqué si acogemos la esencia de cada niñ@ y la acompañamos en todas sus dimensiones y expresiones, en un ambiente libre de moral, juicios y valoraciones, podrá seguir conectado con sus necesidades y sentimientos. Surgiendo así, funcional y progresivamente la autonomía y la individuación, favoreciendo el asentamiento de una raíces que predispongan a la salud”

 

Durante el período sensoriomotriz preoperacional, etapa que comprende de los 2-3 años hasta los 6-7, l@s niñ@s necesitan activar su potencial sensitivo (tacto, olfato…) y motor (correr, saltar, deslizarse… ) para encontrar la calidad de las cosas y asimilar el mundo que les rodea. En este período (de los 3 a los 6) se produce la consolidación, aunque aun no definitiva, de la personalidad. L@s niñ@s presentan una oposición hacia las personas que les rodean, debida al deseo de ser distintos y de manifestar el propio yo.

Principios Básicos

Autorregulación

Como proyecto queremos establecer unas bases en concordancia con el bienestar físico y emocional de las personas, basándonos en el contacto con las vivencias interiores, la expresión del cuerpo, la vivencia del placer y la autorregulación. Planteamos un modelo educativo que predisponga a l@s niñ@s a unos niveles más altos de salud y felicidad.

 

La autorregulación es la capacidad de todos los seres vivos de crecer, desarrollarse y madurar siguiendo sus propios ritmos y potencial interno, sometidos a ciclos naturales.

 

Autorregulación es la capacidad de ajustar espontáneamente las funciones vitales y de conectar con las propias necesidades (de vínculo, socialización, autonomía, sexualidad, habre, juego, descanso…) expresándolas y buscando formas de satisfacerlas de la manera más oránica posible, respetando el entorno.

 

La autorregulación necesita, para expresarse, que haya unas condiciones basadas en la libertad: libertad de movimiento, de actuación, de expresión, etc.

 

La confianza de la familia en la capacidad de l@s niñ@s ayuda mucho a que puedan encontrar su propio camino, así como que se respete también su tendencia al placer (como motor de todas las fases de desarrollo y la curiosidad (como motor de aprendizaje y expansión).

 

Para que l@s niñ@s construyan un carácter flexible y un vínculo seguro, también es importante que haya suficiente concordancia entre el entorno familiar y el proyecto: Por eso pedimos la implicación, el diálogo y la participación de las familias en Quart Creixent.

Respeto

Muchos padres intentamos llevar a cabo una crianza des del respeto. Muchos educadores, muchos adultos, creemos que respetamos a l@s niñ@s, pero sabemos por experiencia que no siempre conseguimos respetarlos tal como son, verlos como las personas que son y tomarlos seriamente en cada caso y cada momento.

 

Actualmente muchos adultos estamos de acuerdo en no agredir físicamente a ningún niñ@ en ninguna circunstancia y en no tratarla a gritos ni insultarla.

Ya no es tan común estar de acuerdo en no menospreciar, ridiculizar, humillar, amenazar, hacer chantaje a l@s niñ@s, seducirlos para que hagan lo que queremos o negar que están experimentando (o que expresen) cualquier sentimiento… y por eso éstas son formas de violencia –socialmente invisible- muy habituales.

 

Incluso hasta cuando nosotros queremos huir de estas violencias invisibles, dado que la mayor parte de nosotros hemos sido tratados de alguna de estas maneras, las podemos ejercer inconscientemente y muchas veces sin darnos cuenta.

 

Conscientes de esto, en Quart Creixent:

  • – Asumimos que l@s niñ@s son seres humanos con sus derechos, deseos, necesidades, percepciones, sensaciones y sentimientos. Hacemos todo lo posible por respetar la individualidad de cada niñ@, su proceso de desarrollo y su ritmo.
  • – Consecuentemente también respetamos, por ejemplo, el hambre de l@s niñ@s y sus papilas gustativas. Así como también respetamos su necesidad de dormir.
  • – Respetamos la elección que hagan sobre la relación que quieren tener con los adultos que no forman parte de su núcleo familiar cercano, o la elección de sus amigos. Fomentamos el respeto mútuo entre l@s niñ@s.
  • – Trabajamos la forma de dar información para asegurarnos de que no estamos dando órdenes o condicionando respuestas. Trabajamos para liberar el lenguaje, el pensamiento y el sentimiento de violencias invisibles; para no moralizar, evitar juicios, para comprender sin culpa y para evitar dar lecciones.
  • – Estamos atentas a darnos cuenta de cuando entramos en una relación de poder con l@s niñ@s.
  • – Cuando nos damos cuenta de que nos hemos alejado del respeto, lo reconocemos explicándoselo al niño/niña. Teniendo presente que reconocer un error no es lo mismo que esperar redención y priorizando progresivamente el desarrollo de la empatía. Sin sustituirlo por un hábito mecánico de pedir perdón o por la moral.

Acompañamiento consciente y delicado

Frecuentemente en el acompañamiento de l@s niñ@s entran en juego los automatismos y ansiedades de los adultos. Pero si tomamos conciencia del condicionamiento de la historia infantil (que puede generar automatismos educacionales) y conseguimos un contacto más grande con las necesidades reales de l@s niñ@s des de la empatía, estaremos haciendo mucho por evitar la cadena de transmisión intergeneracional.

 

Que el entorno generacional esté atento a las inquietudes de l@s niñ@s y disponible para favorecer el despliegue y fortalecimiento de sus capacidades, ayuda a generar un buen estado de salud psicofísica en l@s niñ@s.

 

Los adultos de Quart Creixent están presentes y disponibles para el niño o niña. Actúan des de la confianza de que l@s niñ@s son capaces de satisfacer sus necesidades, deseos y retos; y esperan a ser solicitados (no forzosamente de manera verbal) para dar seguridad, afecto o ayuda.

 

Así mismo l@s adult@s son conscientes de cómo su presencia, posición física, tono de voz y lugar que ocupan en el espacio, impactan a l@s niñ@s. Así como cuando les hablan o hablan entre ell@s, para poder respetar tanto como sea posible su espacio de intimidad e interacción infantil.

 

Las acompañantes aceptan los actos, expresiones y sentimientos de l@s niñ@s, diferenciándolos tanto como sea posible de una interpretación adulta. Acompañándolos en todo caso a observar las consecuencias si son contraproducentes para la salud y el bienestar propios o de otr@s y recordando los límites del espacio.

 

Las madres y los padres que hayan en el espacio tienen la función de dar seguridad y afecto a sus hij@s, respondiendo a la necesidad y al deseo de l@s niñ@s, con una presencia delicada y consciente que respete el vínculo y a la vez el proceso de autonomía, teniendo cuidado de no interferir en la intimidad ni en el entorno de la relación infantil. La presencia de los padres y madres en el proyecto permite fortalecer la coherencia entre el espacio y la vida familiar.

 

Las acompañantes se relacionan con l@s niñ@s respetando la autorregulación y organizan el espacio para facilitar su proceso, adaptándolo a sus necesidades y haciendo propuestas esporádicas.

Intervienen en caso de conflicto o de dificultad y acompañan a l@s niñ@s en la fruatración, la rabia, la tristeza y en el dolor, tanto físico como emocional, validando y acogiendo todas aquellas emociones que afloren.

 

También velan por el bienestar del espacio recordando los límites, tanto a l@s niñ@s como a l@s adult@s presentes, con la finalidad de garantizar un entorno suficientemente seguro.

 

En Quart Creixent l@s adult@s no juegan con l@s niñ@s, ya que el adulto durant el juego es tan fuerte y atractivo para el niño/a, que se puede convertir en un obstáculo para que pueda desarrollar sus propias elaboraciones, interrumpiendo los encadenamientos de las relaciones lógicas que están empezando a organizar. No obstante, siempre que las educadoras lo consideren necesario, utilizaran pequeños momentos de juego para, por ejemplo, vincularse con l@s niñ@s o ayudarles a expresar en el plano simbólico algo que no consiguen elaborar de otra manera.

Ambiente preparado: entorno y material rico

Buscamos crear i recrear un ambiente rico en elementos no estructurados y estructurados, que favorezcan las actividades espontáneas no dirigidas y a menudo imprevisibles.

 

Estas actividades necesitan un ambiente relajado, sin peligros activos donde l@s niñ@s no reciban agresiones físicas ni emocionales, donde se respeten sus decisiones y sus ritmos; libres de exigencias y expectativas. Un ambiente con unos límites claros, explicados mediante el diálogo y dando espacio y acompañamiento a todas aquellas emociones que quieran aflorar, dentro de un marco de respeto mutuo y en un entorno libre de moral y juicio.

 

Buscamos ir creando un entorno y unos materiales que den respuesta a las necesidades y capacidades de aprendizaje de l@s niñ@s, a su inherente curiosidad, ofreciendo los recursos necesarios para que el proceso de desarrollo continúe: rincones de experimentación sensorial, estructuras y materiales de psicomotricidad blanda y dura, elementos para el juego simbólico, material de construcción y material concreto y cognitivo (por ejemplo material Montessori).

 

Buscamos el equilibrio entre elementos estables que dan seguridad y elementos cambiantes que invitan a nuevas actividades.

 

Para generar un ambiente relajado y harmonioso intentamos en la medida de lo posible que los materiales sean nobles y con los colores poco estridentes o neutros, para prevenir la sobreestimulación sensorial, los estados de sobre excitación y déficit de atención.

 

Las personas que convivimos en Quart Creixent organizamos el tiempo, los espacios y los materiales con la finalidad de que l@s niñ@s se puedan autogestionar y ser lo más libres y autónomos posible.